Archivo de Diciembre 2007

I’m So Tired
Diciembre 31, 2007
Playlist del 2007
Diciembre 24, 2007Crystal Rainbow Pyramid – Acid Mothers Temple & The Melting Paraiso U.F.O. (La prueba de que los hippies siguen vivos)
Dancing With The Moonlit Knight – Genesis (De la era en la que Phil Collins y Peter Gabriel tenían cabello, estaban juntos en la misma banda, y hacían cosas chidas)
Yeah (Crass Version) – LCD Soundsystem (Punchis punchis de caché)
This Is A Low – Blur (Canción etérea No. 1)
This Is Hardcore – Pulp (Canción etérea No. 2)
Tales Of Endurance (Parts 4, 5 & 6) – Supergrass (Canción Etérea No. 3)
Lonely Soul – UNKLE (Del anuncio del Assassins Creed, y Canción Etérea No. 4)
I Am the Resurrection – The Stone Roses (Sé que la he oído en algún otro lado, pero no puedo recordar dónde)
Bodysnatchers – Radiohead (Precio: 0.00)
The Race Is On Again – Yo La Tengo (La canción más linda de todas, pero no hallé clip)
Bookshop Casanova – The Clientele (La otra canción más linda)
Station To Station – David Bowie
Stay – David Bowie (¡MUAJAJAJAJAJA, este clip parece de Siempre en Domingo! Ya entiendo porqué a ciertas personas este ser les da ñáñaras)
Sweet Thing – David Bowie (Necesito buscar más artistas. AGHHHH! SE CORTA EL FINAL!)
The Prophet’s Song – Queen (Desenterrando al A Night At The Opera)
The Killing Moon – Echo & The Bunnymen (Dándome cuenta de que tenía rodando por allí al Ocean Rain)
Blow Out – Radiohead (Sacando al Pablo Honey de la oscuridad)
The New Pollution – Beck (Ritmo Raro No. 1)
Insistor – Tapes N’ Tapes (Ritmo Raro No. 2)
Atlas – Battles (Ritmo Raro No. 3)
¡Veinte! Comparándola con la del otro año, esta lista tiene más artistas, y sigue demostrando que soy el último en enterarme de las cosas: pocas de estas canciones son de este año (1, 9, 11, 20). Espero estar más conectado con el presente en el 2008. Otro propósito de año nuevo que seguramente no cumpliré. Feliz Navidad (y navidad).

“Espíritu navideño”
Diciembre 21, 2007Ante esta verdad incuestionable, es totalmente incomprensible que corazones insensibles deseen satisfacer las inocentes esperanzas de incautos con un inservible juego de plumas o un incómodo suéter. La idea de que el detalle es lo que cuenta es sabia en el sentido de que un regalo, por pequeño que sea, es bueno, pero en ningún momento dice que un regalo pueda ser algo que de cualquier manera se tenía que comprar. Es una cachetada con guante blanco, como regalar una batidora a una señora en el día de las madres. Mucha gente comete este error al no ocurrírsele nada para regalar. Este post no tratará de reemplazar la obviedad de preguntarle al que se le va a regalar algo lo que le gusta, puesto que esa es la mejor manera de obtener información, sino que simplemente dará unas directivas sencillas para situaciones desesperadas (mayoritariamente intercambios de regalos a personas que le son desconocidas a uno, o compras de pánico):
1.- El regalo no debe ser utilitario
La regla de oro de la navidad es la superficialidad. Los japoneses lo han entendido muy bien, y celebran esta fecha aunque su cultura es mayoritariamente budista-sintoísta. Esta regla implica que no debe tratar de comprar cosas como ropa o enseres. El regalo navideño ideal es aquel que no sirve para nada en la vida cotidiana, sino que apela a instintos más básicos como la apreciación de la belleza por el placer que esto provoca, o las fantasías más aberrantes.
2.- El regalo debe perdurar
Si el detalle es lo que cuenta, lo menos que se desea es que se olvide. Un regalo eterno, que ocupe un lugar en la casa de un amigo o familiar, será siempre un tema de conversación, y una excusa para reprochar la comida que se tome del refrigerador sin permiso.
3.- El regalo debe apelar a los instintos básicos
Ya se dijo en el punto uno, pero es importante recalcarlo: el regalo debe apelar a los instintos básicos. Recuérdelo: instintos básicos. Cosas como el ansia de superioridad, el deseo carnal y el sentimentalismo deben ser tomados en cuenta a la hora de adquirir un bien o un servicio.
Comodín: El regalo no tiene que ser caro
Este post podría parecer una exaltación al consumismo, pero no es así. La idea de que más es mejor no es la adecuada al comprar un regalo en una ocasión desesperada, en parte porque, después de todo, es navidad y uno tiene que guardar dinero para sí mismo, y en parte porque cuando se llega a la ocasión desesperada ya no se tiene mucho dinero para gastar.
Ejemplo: Si usted va a regalar algo, y tiene que escoger entre un libro, un pantalón y una caja de chocolates, serán ordenados en la siguiente forma:
Los chocolates pueden parecer lo suficientemente superfluos, puesto que hay alimentos más eficientes, mas sólo apelan al instinto primario de la alimentación, que debe satisfacerse de todas maneras. En caso de guerra nuclear, de acaparamientos o una tarde de flojera, los chocolates serán consumidos de cualquier manera, y al terminarse, se esfumarán de la faz de la tierra, y con ellos el sentimiento de agradecimiento que pudieron haber causado. Unos pantalones son mucho mejor regalo que una caja de chocolates, pues no hay nada que estimule el sentimiento de superioridad ante la tribu que un pedazo de tela nuevo, fragante y lustroso que se pueda exhibir en público, más se corre el riesgo de ser ridiculizado por aferrarse a un objeto como ese, además de que es utilitario, lo cual viola el apartado 1, además de que un pantalón no dura décadas: a lo sumo uno o dos años, antes de convertirse en un artículo desgastado que pone en vergüenza a su portador y le hace sentir un horrible sentimiento de rabia hacia el que le regaló esta prenda tan obscenamente pasada de moda. El libro es un gran regalo: fundamentalmente superfluo, apunta a los deseos de autosuperación, los más elevados de cualquier persona. Un libro no tiene que ser caro, puede durar décadas acumulando polvo para nuestro beneficio (además de que puede tener una dedicatoria, útil en discusiones que involucren reproches), y lo más importante: no tiene que ser útil. Simplemente busque uno que tenga cosas de fantasía o que haya visto en alguna lista de los más vendidos. Evite los de superación personal: no son útiles en absoluto, pero dan esa impresión. Un libro para un adulto puede convertirse en lo que es un juguete para un niño: un modo de sentirse superior ante los otros niños, que es básicamente la función de los regalos de navidad. Para el que escribe, es el mejor regalo, aparte de un juguete de verdad. Si usted tiene una idea de un mejor regalo, por favor compártala, recordando las reglas:
1.- No debe ser utilitario
2.- Debe perdurar
3.- Apela a los instintos básicos
Comodín: no tiene que ser caro.
(Se solicitan ideas pronto: todos de seguro tenemos intercambios de regalos)

"Políticamente correcto"
Diciembre 19, 2007
La semana pasada me enteré de la existencia de este documental, “El poder de las pesadillas”. Cuenta la historia de la visión ellos vs. nosotros que tanto se ha alimentado tanto del lado de los neoconservadores de Estados Unidos como del extremismo islámico. No todo es culpa de Bush ni de Osama, después de todo. Son peones de un juego más grande: el de evitar que la civilización caiga por la libertad desmedida. Sí, ambos bandos creen que demasiada libertad corrompe, y deben evitarlo, ya sea usando la fuerza del Islam o del mito de America (sin acento, obviamente) como defensora de la democracia. Una idea avasalladora que le deje al individuo bien claro un sistema de moral y que le dé identidad y propósito, cosas que la libertad individual no puede dar. Lo increíble es que estas formas de pensar salgan de personajes obscuros que muy poca gente conoce, y que circunstancias fortuitas y desafortunadas en sus vidas refuercen aún más sus convicciones. Lo que me pareció más interesante de toda esta trama no es el entramado de mentiras y temores infundados que se han ido tejiendo desde los sesentas, porque ya estamos acostumbrados a ver conspiraciones donde sea, sino la idea de que el individuo es demasiado pequeño, y de que una élite deba conducir a las masas. De verdad me impactó que haya gente que crea ese tipo de cosas aún. Los “iluminados” son los tipos más nefastos de personas (si lo sabré yo, que estoy escribiendo esto). Y algo más interesante aún, que no es necesario que una persona predique a multitudes. Basta llegar a las personas correctas. Un grupito es capaz de trastocar la historia completamente. De hecho basta sólo con una, y un instante. Una noche lluviosa, una migraña espantosa, o fijar la vista en un papelito tirado en la calle, pueden desencadenar acontecimientos maravillosos o desastrosos. Yo por eso apunto todo lo que se me ocurre, no vaya a ser que le parezca coherente a alguien correcto… Si los quieren ver, y decirme lo orate de mis conclusiones, aquí están los links:
El poder de las pesadillas I
El poder de las pesadillas II
El poder de las pesadillas III
Y los nombres: Sayyid Qutb (del lado de allá) y Leo Strauss (del lado de acá).

"Sé tu mismo"
Diciembre 15, 2007El año se acaba en 17 días, e inevitablemente me veo contagiado de la nostalgia propia de la época. Como diría el vogón: “La resistencia es inútil”. La costumbre dice que recapitule el año que termina en una charla con tintes tragicómicos y melodramáticos, seguidos de listas sobre lo que para mi gusto (y por lo tanto, el de la gente con buen gusto y correcto pensamiento) fue lo mejor/peor, para finalizar con una reflexión que a nadie le interesa y la vana promesa de cambiar lo malo y mejorar lo bueno. Eso sí es de rigor, aún si no hiciste todo lo demás y si sólo tu mente oirá lo que dirás. Para mí, hacer un resumen así es imposible por mi mala memoria. Mis vivencias sólo las conservo en forma de sensaciones en el estómago o dolores de cabeza, y muy de vez en cuando a través de relatos coherentes. Olvido los nombres, las fechas y los acontecimientos como si de un sueño se tratara, y diariamente me levanto teniendo el sentimiento de que todo lo que es hoy ha sido siempre y será así por la eternidad. Una vez estaba platicando con un amigo sobre lo que platicamos todos los que estudiamos sistemas: la clase de programación. Fue un shock darnos cuenta que el profe al que tanto temíamos y con el que tanto sufríamos no había estado allí durante años, que no era una fuerza superior al tiempo, sino que solamente habíamos estado con él unos cuantos meses y simplemente no aguantábamos el ritmo. También allí tiene que ver el hecho de que es la clase de programación y es la más demandante, pero sí resulta impactante darse cuenta de que hay una realidad que está más allá de las paredes de la escuela, y que cada día hemos vivido más de lo que nunca habíamos vivido. Eso lo aprendí hace tiempo, y por eso no abundaré más en el tema. Lo que sí aprendí es que no he podido desterrar la visión animal y simplista del mundo, esa de sufrir el pesar del momento como si fuera eterno y jamás terminara, aún cuando sé que así será. En términos comunes, que el estrés es mental, y nada más.
Estos días he estado bajo mucha presión: los trabajos finales, ya saben. Todos los años es así, pero esta temporada ha sido en particular desafiante. El primer proyecto de software extraño que he tenido: un micro – sistema de geografía. No los marearé con cosas técnicas, basta que les diga que a los que por acá nos enseñan mucho a hacer programillas como para negocios, facturas y cosas así, como los que se pueden ver cuando vas a pagar el abono de tu tele o en algún super que tenga una computadora por caja. Nada que ver con éste, en el que tuve que hacer dos juegos simples, y un microatlas. Todo muy simple, muy crudo y muy sin chiste, y en algunas partes hasta susceptible de ser enjuiciado por violación de copyright, pero aún así, nos fue excelente. Luego, otro proyecto de software, más normal, pero de una escala tan grande que se tuvo que repartir entre todo el salón para poderlo terminar. Al día de hoy no sé mi calificación, y por ello no diré más de él, aunque parece que me va a ir regular – bien. Aunque parece que todo llegó a buen término, el cliché “el esfuerzo valió la pena” no me gusta. Lo detesto, lo odio con todo el corazón. No hay esfuerzo que valga la pena: si algo parece difícil, es que no quieres hacerlo. No importa si tienes una idea maravillosa, si te esfuerzas, es que no quieres hacerla. Que te hartó. Digo eso por que si de verdad quieres hacer las cosas, si de verdad te interesas, no hay esfuerzo. Sólo trabajo. Y el trabajo es algo bueno, es enaltecedor, es aplicar lo que sabes e incluso ayudar a alguien más, es necesario. El esfuerzo es algo peligroso para la salud, es agotador, es cansancio y sufrimiento, y por tanto algo malo. Así que diré que en el primer proyecto trabajé y me esforcé. En el segundo sólo me esforcé. El primero fue más como un desafío mental. El segundo como un ejercicio de repetición. Si en el primero me sentí como programador, en el segundo la impresión que tenía era la de un obrero. Pero ambos sacaron lo peor de mí. Todavía me sorprendo de mi actitud en los últimos días (eh, de ayer). Saqué mi lado egoísta: hubo veces en las que pude ayudar a alguien, y no lo hice porque estaba demasiado cansado de “la mediocridad”. Saqué mi lado soberbio: hubo veces en las que ayudé a alguien simplemente por demostrar mi superioridad. Es delgada la línea que separa al altruismo de la vanidad. La crucé en ambas direcciones varias veces, como nunca antes. Y aún después de darme cuenta de que está mal, todavía uso esas anécdotas como tema de conversación. Pero como tengo mala memoria, olvido lo que pensé y hago las cosas, para después recordarlas y pensar de nuevo, para otra vez olvidarlo. Algunos dirán que fue el estrés y el cansancio, mi organismo sintiéndose mal después de varios días de mal dormir, y en horarios nada comunes. Yo soy el que se duerme a las diez, no el que programa a las dos de la mañana. Sobre todo: mi peor capataz es mi propio orgullo nerd.
Al final del día, siempre he sido lo que siempre seré: el histérico que no entiende de demoras ni de incapacidad, que no te esperará jamás y siempre te echará en cara tu error. Soy el maldito sabelotodo, en una palabra. Lo sigo siendo a pesar de que he querido desterrar eso de mí. Y todavía hay gente que cree en el “Sé tu mismo” Preocuparme como yo mismo no es algo que sea sano o deseable. No puedo ser yo mismo cuando el yo mismo es un ser molesto. Soy otro a la hora del trabajo duro y de la responsabilidad. No perdono a nadie su fracaso, ni a mí. Y no hay segunda impresión. A mí no me ganas con el tiempo. No te preocupes, persona imaginaria, que no te odio por ser quien eres. Sólo me parecerás aburrido, poco digno de mi tiempo y por lo tanto, cada vez que tengas que pedirme algo será una tortura para mí no decirte que no. Porque soy el sabelotodo, y nunca, pero nunca perderé la oportunidad de que te quede claro que podrás tener todo el oro del mundo y ser una persona feliz, en este preciso momento eres menos que yo y te lo tengo que hacer saber. Esa es la triste y dura verdad. Nunca les he hablado con ella, y quiero empezar el año de su lado. Aunque como les dije, todo lo que es siempre ha sido y será, y toda promesa de cambiar es vana. Gracias por leer, y espero que después de esto tengan estómago para volver por más.

Se supone que un blog es para desahogarse (está implícito)
Diciembre 7, 2007(Perdón por estos balbuceos sin sentido. En el próximo, otras cosas que son mas coherentes, y menos elitistas. Y los dejo oyendo Stay)

All work and no play makes ME a dull boy
Diciembre 1, 2007Al dejar la escuela se deja atrás la falta de orden, que es endémica del sistema educativo mexicano, y que se manifiesta en profes “sorpresa” (porque no sabes si van a ir o no) o el uso de “guías de estudio”. Aparte, no te tienes que preocupar por aprender definiciones palabra por palabra, aunque en los propedéuticos de McConalds te lavan el cerebro pero no importa, porque no tienes que repetirla en un examen, creo. Además, la rutina de trabajo – casa – duermo – trabajo puede ser muy benéfica: las cosas del trabajo se pueden quedar allá y no vienen a casa contigo. Creo que conmigo no aplica porque voy a ser programador, pero para ustedes que van a tener un empleo normal no hay problema. Quizá esta falta de espíritu universitario se deba a que tengo mucho trabajo, a que fui educado y me eduqué para vivir en el frío mundo de los adultos, o a que simplemente me gusta estar encajonado en una rutina, pero por ahora, es mi pensar. A lo mejor en navidad se me quita, o le doy uso al color negro de este blog y empiezo a postear sobre Fall Out Boy y la tristeza infinita… Espero que no. Ya lo hice una vez y todavía tengo secuelas.
