Archivos de la categoría ‘Divagando’

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Lo que viene siendo la coherencia

Mayo 23, 2008
Cuando escribo, trato de hacerlo con la mayor propiedad posible; cuido las palabras que uso, que no haya barbarismos (aunque son inevitables a veces) ni expresiones sin sentido. Probablemente leer tantos libros traducidos haya hecho mella en mi psique, por lo que mi estilo trata de imitar el sentimiento de un viejo texto ochentero, oloroso a papel sin tratar, casi a mueble de vinos. También mi fascinación por las máquinas me inclina a escribir como lo haría una de ellas que tuviera el cometido de escribir ficciones con rodillos intercambiables y tarjetas perforadas como fuentes de inspiración. Intento ser elegante a la hora de construir una oración, un párrafo, una idea. Es por todo ello que la siguiente imagen, encontrada en el periódico con más prestigio en mi ciudad, me parece chocante, o por lo menos, peculiar:

Mi pregunta es: ¿la risa que me da al leer este encabezado en voz alta es justificable o es un malentendido? ¿Una frase así puede construirse? ¿Debe el autor de esta perla ser castigado severamente (como espero que haya sido), o debe dársele el trato de los que han hecho su trabajo con “suficiencia” (o sea, no despedirlos al final del mes)? ¿Significa que cualquiera puede ser redactor de una nota o simplemente que soy un talibán ortográfico? Estudiantes de letras y diseño, ayúdenme por favor.
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Babel

Mayo 21, 2008

Modelo primigenio de ENIAC

Así como DIOS les regaló el don de la incomunicación a los caldeos por su soberbia, a los programadores nos ha castigado por la nuestra. Y es que en nuestra ansia de dominar al mundo a través de las “máquinas pensantes” nos hemos olvidado del SEÑOR y de sus preceptos. Por ello nos ha mandado los cientos de lenguajes de programación que existen. Yo apenas me he empezado a dar cuenta de ello. Lo peor es que en lugar de agruparnos en tribus y dispersarnos por el mundo como aquellos constructores de rascacielos bíblicos, nos hemos enfrascado en batallas sin sentido por defender tal o cual lenguaje. ¿Qué no nos damos cuenta de que tanta variedad no es algo de lo cuál se deba uno enorgullecer, sino al contrario, es una limitante a nuestras ideas? Somos presas del demonio muy fácilmente, y caemos en la tentación: nos sentimos orgullosos de nuestro castigo, nos regodeamos en nuestra dispersión, y en el fondo, todos nosotros queremos encontrar más divisiones, para creernos únicos y especiales. Les expongo mi caso, siendo el más pequeño de entre los normales.

A mí me gusta programar. El primer lenguaje que aprendí fue C++. Sé que es muy poderoso, pero yo no salí de hacer el arreglo de las diez calificaciones y el promedio. Qué se le va a hacer. Luego vino Java, con su noble idea de usar el mismo código en todas partes, cosa que aplaudo, pero no me agrada la idea de que dependa de una pieza de software especial que es todo menos rápida. Luego vino C#, y es más o menos lo mismo, pero nada más funciona sobre Windows (y sobre hacks). Eso del lado del programa que el usuario ve, porque también está SQL, en su versión Microsoft y en el sabor Sun. Ahora tengo que hacer todo eso pero en Delphi, que es Pascal pero con ventanitas, y tragar HTML (que no es un lenguaje de programación como tal, pero es uno), PHP, CSS, JavaScript, y posiblemente ActionScript, solo para que una página de Internet funcione como debe. Eso no es lo peor: si quiero vivir de mis rentas siendo un celador de mainframes en un banco o en un laboratorio (mas o menos como sacarse la lotería, pero para picateclas) casi nada de eso me servirá porque probablemente todo funcione en COBOL o FORTRAN (C si tenemos suerte), que son como el egipcio y el sumerio en esto de la programación, surgidos después del ensamblador, o proto-indoeuropeo para nuestros amigos que saben de lenguas.

Sin embargo, pese a todo esto, pese a que no importa lo que aprenda siempre estaré dos pasos atrás (nunca se puede estar en la cresta de la ola: es peligroso, el vértigo es arrollador y puede ser mortal), seguiré programando, aunque sea una afrenta a DIOS. Porque somos el pueblo despreciado por todas las naciones de la Tierra. Nuestra labor llena de repugnancia a cualquier ser cuerdo. No en balde eso de las computadoras es cosa del diablo; sólo él pudo inspirar a los nerds para crear un aparato tan complejo e intimidante. Claro, ellos (nosotros) tienen todos los secretos y saben todas las puertas. Es su forma de sentirse superiores. Hemos vuelto dependientes de ellas a la población de ese ingenio mecánico, y lo estamos pagando: luchas inútiles (Linux es mejor, Apple es chido, BASIC es para tontos, COBOL es para viejitos…), reclusión en lugares hostiles (reto a una persona normal pasar una semana en una covacha propia de un departamento de informática), humor horrible y horriblemente técnico (“Eso ni al CASE”), etc. Pero algún día terminaremos nuestra labor, quedando en nuestras manos la prueba irrefutable de que los seres humanos son tan predecibles que sus acciones pueden codificarse en algoritmos. Entonces, seremos iguales al SEÑOR, y ÉL nos destruirá. Entre tanto, seguiremos tecleando.

***

Todo este rant montón de estupideces viene a cuento porque he estado muy ocupado últimamente: la escuela como siempre, pero ahora con el añadido del servicio social, en donde, por cierto, programaré en C# y me certificarán en Java. ¿Alguien sabe si sirve de algo? Como sea, he estado distraído más de lo que me gusta, y probablemente esté así algunos días-semanas-meses. No voy a cerrar esto, pero seré algo más mundano para llenar espacio. Con eso me refiero a hablar de discos que me la paso oyendo, fotos que veo y demás frivolidad. Espero no perder el toque.

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Efemérides

Mayo 1, 2008
¿Sabían que hace 15 años lo que conocemos como páginas web era una tecnología revolucionaria usada sólo por científicos y nerds? Ahora las regalan en Geocities y aquí mismo en Blogger. 15 años es casi nada, y sin embargo es imposible concebir al mundo “moderno” sin esta herramienta. ¿Qué sería de los estudiantes sin escrúpulos sin Google, de los depredadores sexuales sin Latinchat, de los jóvenes narcisistas sin Fotolog? Muchos de nosotros somos parte de la última generación “analógica”, que se informaba con la tele, los periódicos y los libros. Mi primer recuerdo acerca de Internet es de un libro que hablaba de eso. En el futuro, el primer contacto que los niños tendrán con un libro probablemente será una foto en Wikipedia. Cada vez que leo cosas así me siento viejo, porque me hacen recordar. Yo todavía puedo recordar haber oído el tono del módem en la vida real, no en un programa retro. Recuerdo haber usado Yahoo cuando era más un directorio y no tanto un buscador, y su buzón de correo electrónico era de 5 mb o algo así. Ésta es una de las cosas que transformaron al mundo y que pasaron en el transcurso de nuestras vidas. Tal vez lo que siga sea la guerra nuclear o el fin del petróleo, así que hay que disfrutar lo bueno mientras dure.

Y hablando de cosas buenas, ya salió GTA IV… en todo el mundo menos en la gloriosa República Mexicana (tal vez tampoco haya salido en Molosia). El motivo: el distribuidor quiso que saliera el 9 de mayo. ¿Por qué? Porque SÍ. Ahora fui a donde lo aparté con la esperanza vana de que me lo dieran y así estar despegado del mundo este puente. Qué ingenuo fui. Espero que los que están detrás de esta afrenta ardan en el infierno, y cuando en mil millones de años su alma sea reducida a cenizas, el diablo se las coma y se pierdan en su recto. Para borrar esa estampa de hemorroides satánicas les dejo a Shirley Manson y Garbage con I Think I’m Paranoid. No, yo no la conozco por Rock Band, no soy un rocker n00b. La conozco por Gran Turismo 2. De casualidad supe su nombre porque alguien estaba tratando de terminar precisamente esa canción en el Rock Band de una tienda justo hoy. (Diablos, tampoco existía YouTube hace tres años. Damos las cosas por sentadas muy rápido).

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Simbolismo

Abril 26, 2008
Hace unas semanas me llené del nerdspíritu santo después de leer un post de un amigo, y se me metió la idea de limpiar mi compu de software en “estado irregular”. Eso es algo más o menos fácil si sabes dónde buscar: por cada producto Microsoft que existe hay por lo menos cuatro proyectos que buscan destruir su imperio monopolizador y estrangulante a través de un clon, como OpenOffice o Firefox. Lo más o menos complicado viene a la hora de encontrar sustitutos para programas más específicos como un IDE de C#, por ejemplo. Pero encontré no uno, sino dos. Para base de datos lo mismo. Hay de todo, gratis y al alcance de unos cuantos clics. Algo que sorprende de estos proyectos es el cariño que se ve en todas partes: el logo de Postgre SQL es un elefante, y éste te da la bienvenida a su página:
¿Cómo no confiar en un elefante?

Más conocido es el de MySQL. Claro, cómo no estar de su lado si tiene a un delfín de mascota. A todos nos gustan los delfines:

¿Cómo no confiar en un delfín?

¡Pero espera! Microsoft quiere que sigas en sus garras se preocupa por ti y por ello lanza su línea de productos Express, con los que puedes programar a gusto: ¡tu, amigo novato, puedes descargar algo de Microsoft gratis y que sí sirve de algo (más o menos)! Ahora bien, no sé cómo quieren ganar adeptos con su imagen de empresa vieja y maligna que se transpira hasta en su página. Éste es el ser que te da la bienvenida en la página de descargas de Microsoft SQL 2005 Express:


Nombre de la imagen: “SQL_Hero”

El cilindro frío y estéril que es la mascota de SQL Server me gusta más. Hay que reconocer que la página en inglés está mejor hecha, teniendo el estilo high-tech acuoso que Microsoft ha estado desplegando desde hace algún tiempo:


Ummm…. Color negro predominante. ¿Un lapsus de la condición Sith que ostenta la compañía desde hace mucho tiempo? Hay más “mensajes” inquietantes de ese tipo. Por ejemplo, el logo de Visual Studio:

Esa cosa colorida que parece un ocho, desde aquí parece un infinito. ¿Símbolo de lo que se puede hacer con la herramienta o del tiempo que planea Microsoft quedarse con el pastel del software? No lo sé. En todo caso, el de SharpDevelop está mejor:


Con tantos mensajes a favor del software libre y en contra de Microsoft la elección es más que obvia… hasta que llegas al mundo real, y te das cuenta que a la gente común no le importan estas nimiedades. Los punks siguen perdiendo. Y sobre eso de limpiar mi compu, pues instalé el AbiWord, pero nada más porque el Word no me dejaba abrir el archico en el que escribo todos mis posts (ya tiene 65 páginas, por si se lo preguntan). Todavía soy muy común. Espero poder cambiar eso.

NOTA: Disculpen este post cripto-informático, pero qué quieren, esto estudio y, oh madre mía, de esto pienso vivir. Sólo les puedo decir que voy a estar tan ajetreado en la escuela durante el año cuatro meses que me queda que eso se va a reflejar aquí inevitablemente. Espero que puedan disculparme, y más aún, soportarme.

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Never Get Old

Abril 2, 2008

¡Hola! Sí, amigos que están del otro lado del monitor: ésta es una entrada nueva. Pueden dejar de frotarse los ojos. He estado bastante ocupado durante las últimas dos semanas: tareas, trabajos, proyectos, ir y venir de la escuela, hasta prospectos laborales, y por ello he dejado el blog más tirado que de costumbre. Pero apuesto que a ustedes no les interesa en lo más mínimo mi vida real, del mismo modo en que a mí me interesa contárselas. Para qué aburrirlos.

Lo que me interesa contarles es lo que me hace pensar la vida real, y el otro día mientras trataba de oír algo con mi iPod vino a mí: El mundo está desmoronándose. Bueno, eso ya lo sabía, porque cualquiera que tenga ojos para ver las noticias, oídos para escuchar las historias de la gente con los policías, y cerebro para rellenar los espacios vacíos puede darse cuenta de ello. Pero esta vez era palpable. No era fruto de meditaciones profundas: lo tenía en mis orejas. Para ser precisos, en los plastiquitos con los que trataba de oír mi iPod, y en mi iPod. Es una desfachatez que te quieran cobrar seiscientos pesos por unos audífonos oficiales si tienen la misma calidad que un trozo de papel masticado. Sólo así puedo describir a esas cositas que me duraron 4 meses (las que venían con el aparato). Una de dos: o yo soy un descuidado o las cosas son de mala calidad. Obviamente yo no soy el del problema, porque el cliente siempre tiene la razón, así que es de Apple. Méndigo Steve Jobs: su único talento es hablar bonito. Gente con su labia me molesta y pienso que debería ser licuada viva. No abundaré más en su persona porque no es el momento adecuado. Es el enigma de la semana para mí: las cosas son más avanzadas que hace treinta años, pero en cierto sentido son más frágiles. A lo mejor un mp3 de titanio aguanta todo, pero cuando se acaben las recargas de la batería de litio, adiós. Debe haber un proceso para que las cambien, pero ha de ser demasiado engorroso con el fin de azuzar a las personas a comprar más. Total, qué son $3000 pesos a dieciocho meses. A veces pienso que los antiguos, con sus baterías reemplazables, habían acertado. La tecnología es preciosa, pero está cada vez mejor adaptada a las necesidades del fabricante y no del cliente. Una tele de LCD debería estar reforzada contra bombardeos: sólo así se compensaría el hecho de que si se descompone el display puede ser más barato comprar otro que arreglar ese. Seguiré con esto en otra ocasión. Sólo quiero decirles algo: si la gente es cada vez más estúpida y la tecnología es cada vez más complicada, habrá un punto de quiebre muy feo. Los dejo con ese bello pensamiento, porque con eso empezaremos la póxima vez (que haya un post normal, porque el que sigue es el top del domingo: películas tan malas que son buenas).

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Razón

Marzo 3, 2008
(Aquí debería ir una imagen que representara más o menos lo que trato de decir en este texto, pero al no encontrar ninguna, me disculpo.)

Recuerdo (sí, todavía puedo recordar) que una vez le dije a alguien que yo no podía racionalizar demasiado las cosas, o me volvería loco. Él se rió, pero yo sabía de lo que hablaba. Al rato iba a empezar a ver a las personas como ese tipo del cuento de Cortázar, que a veces para divertirse sólo se concentraba en una parte del cuerpo, y se la pasaba un día entero conviviendo con manos, ojos o narices. Al rato iba a obtener poderes místicos y podría ver a través de los objetos; bizquearía para lograr apreciar el movimiento de los pistones de un coche o empezaría a decodificar las páginas web que le llegan a mi computadora por el módem y la línea telefónica sólo con un osciloscopio. A lo mejor me dedicaría a clasificar todos los objetos del mundo real de tal manera que hiciera mi tarea de programador más fácil y a la vez llevar a los ojos de los mortales una visión del mundo de las ideas de Platón, justificando una vez más sus puntos de vista. Eso para empezar. O sea, de una persona común me convertiría en un nerd ambicioso.

Pero después de un tiempo las cosas materiales darían todo de sí y luego seguirían los aspectos morales: no podría comer nada animal, por que estos seres, a pesar de no tener habla, tal vez tendrían conciencia, y no se puede aniquilar a un ser consciente así como así: en este universo lleno de caos, sólo un prodigio de la naturaleza podría dar lugar a un conjunto de materia en un estado ordenado (o menos desordenado que el resto) que es la mente. Después me quejaría de la ineficacia de nuestro sistema capitalista, que condena a millones de personas a la pobreza más abyecta a menos que un día, al señor viejo y calvo dueño de una de las megacorporaciones que están a la cabeza de nuestro escalafón socioeconómico se le aparecieran tres fantasmas y súbitamente se diera cuenta de que hay millones de personas en la pobreza más abyecta. Y ni qué decir de los agentes bursátiles que compran dinero en un lugar y lo venden en otro para crear riqueza sustentada en decimales proyectados en un monitor. O de la voracidad de los accionistas que son dueños de miles de títulos de cientos de empresas, esperando a que suban o les den ganancias. O de cómo una compañía que opera en bolsa puede ver destruido su emporio gracias a un chisme que surja en el momento y el lugar adecuado, contado a las personas correctas, las que puedan crear un pánico de alcances sólo limitados por el miedo de los demás accionistas voraces. Entonces me convertiría de un nerd ambicioso en un anarcopunk izquierdista genérico.

Y ya que hablamos del temor, es aquí cuando el raciocinio cruza esa delgada línea que nos separa de la locura: En última instancia, todos los acontecimientos de la humanidad se deben a un empujoncito en el lugar y momento correctos. Entonces, ¿qué sentido tiene lo que yo haga si de todas partes me están empujando? ¿Cuánto campo me queda a mí para decidir, si de todas maneras mi decisión se verá afectada por lo que Carlos Slim desayunó en la mañana, lo que Claudia Gutiérrez de mercadotecnia diseñó para el espectacular que está cerca de la escuela y por esa piedrita que está en la parada del camión y con la que me tropezaré tarde o temprano, haciéndome olvidar la marcha de mis pensamientos y redirigiéndolos en otra dirección? En ese momento lo que haga o deje de hacer deja de tener sentido, al ser sólo el resultado de un entrechocar de corrientes y contracorrientes cuyos orígenes se pierden en la bruma del tiempo; entonces me deprimo un poco. La pequeña influencia que puedo ejercer en mi propio destino se hace todavía más pequeña. Con ello mi sistema inmunológico se hace un poco más débil y me enfermo. Así empieza otra cadena de razonamiento: Mírate, no sólo eres débil, sino también frágil. Un ser de carne, animal confundido expulsado de manera repulsiva de la matriz de todas las cosas. Tienes que comer, dormir, relacionarte, ¿y todo para qué? Para transmitir tus genes a la siguiente generación. Para agitar todavía más el río de la historia. De repente ser un robot toma sentido, y hasta es deseable. Me deprimo un poco más. Empiezo a soñar con el día en el que pueda descargar mi mente a un mainframe. O comer aminoácidos directamente. Con ello pasaría de un anarcopunk izquierdista genérico a un goth ciberpunk intelectual.

Pero todavía se puede caer más bajo, como cuando Philip K. Dick culminó una existencia de escribir novelas sobre lo que es real y lo que no convirtiéndose en el protagonista de una de esas historias. Lo feo es que empezó a recibir mensajes de DIOS y de seres interdimensionales. Y todo por los efectos de una visita al dentista y los efectos de la anestesia. No podía ser de otra forma: los caminos del SEÑOR son misteriosos, pero todos conducen a ÉL. Debe de haber algún orden en medio de este sin sentido, alguna explicación que no pueda comprender, una variable que todavía no haya tomado en cuenta. No, no puede ser. Las cosas no pueden expresarse en términos tan simples. Mi mente, cansada de tanto pensar, de querer descubrir el hilo negro de todas las cosas, se rinde a la primera explicación teológica que encuentre, no importa si viene del Hare Krishna o de ALLAH o de mis propias reflexiones. En todo caso, la versión de religión que adopte estará tergiversada por años y años de darle vueltas a las cosas, y surgirá un dios extraño, nuevo para el mundo, con sus propios mandamientos y motivos. Será diferente a todo lo conocido, y la única actividad en mi agenda de allí en adelante será seguir su doctrina. Seré su sacerdote y su grey, su Mesías y su pueblo escogido. Tal vez salga a los caminos y a las plazas a predicar, o sólo haré voto de silencio y me comunicaré a través de mis miradas y de figuras que haga con papel de estaño. De cualquier manera, habré pasado de goth ciberpunk intelectual a demente con un brillo especial en los ojos: el de aquellos que se han visto cara a cara con la verdad, y al hacerlo con los ojos desnudos han quedado cegados, incapaces de ver cualquier cosa que no sean las quimeras que viven en su psique. A tientas me desplazo por los pasillos de mi casa y las aceras de la calle, tratando de encontrar sentido a las cosas a través de las pistas que aún puedo percibir, y aquellos fragmentos dispersos que todavía poseo de mi vida anterior.

Moraleja 1: No piensen. No duden. No duden ni pregunten. Eso déjenlo a los suicidas.
Moraleja 2: Si no pueden ceñirse a la moraleja 1, tan siquiera tómense las cosas con calma. Y consigan pareja.

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Inteligencia Artificial

Enero 29, 2008
Me fue mejor en el examen de hoy que en el del lunes pasado, y eso que estudié menos. Sólo puedo atribuirlo a Half – Life 2. Lo renté, me pasé jugando y fue por eso que no me paré por aquí en los últimos días. Una disculpa. Es por eso que tampoco tengo nada qué escribir. Por suerte tengo cosas guardadas por allí:
Los que leen todos los enlaces que les pongo aquí entre los textos han de haberle picado a la prueba de Turing. Los que tengan flojera de leer, allí les va la explicación: Es un simple examen al que un sistema de IA debe someterse para ver su efectividad. Pasarla significa que el programa ha engañado a un humano al ocultarle que estaba teniendo una conversación con una máquina, y por lo tanto, que la humanidad se encuentra un paso más cerca de su aniquilación. Ninguna IA ha podido completarla de manera satisfactoria, claro, si no se toma en cuenta a la creación de la mafia ucraniana que se hacía pasar por algún tipo de mujer fácil y embaucaba a los desdichados que se dejaban llevar por sus hormonas. No es difícil de creer en una hazaña así, sobre todo por que cuando uno piensa en sexo puede trastabillar de manera espectacular y porque fue creada por rusos, que igual hicieron el Tetris y mantuvieron un castillo de aluminio y piezas de lego en órbita por casi diez años. Mi intención no es glorificar al pueblo eslavo, ni enumerar sus inventos, ni siquiera poner al descubierto qué estúpida puede ser la gente si se deja llevar por sus emociones primarias. Eso será tema de otras anotaciones. Este post está dedicado a un software que nunca pero nunca podría pasar la prueba de Turing, pero que ha agarrado en curva a más de uno seguramente: ese horrible virus que manda mensajes por el Messenger.

Seguramente el creador de este ingenio se dio cuenta de que la mayoría de las personas que usan ese servicio reaccionan en automático al estar frente a una pantalla de conversación. Normalmente, el usuario de Messenger tiene un ansia increíble de contar cosas y un deseo incontrolable de enterarse de otras cosas. A veces para terminar o empezar un chisme es necesaria una foto, como un “paparazzi” de la novia de Juan con el novio de Susana con la novia de María con el novio de Luis, o el oso que hiciste en aquella fiesta de la que sólo recuerdas un vago color verde y la frase “Cinco grados bajo cero”. Muy probablemente, dada la prisa habitual del Messenger, las palabras se cortan y se ponen fuera de lugar, e incluso se dan los mensajes de forma espontánea. Tomando eso en cuenta, se puede acceder a una petición que sea sólo en parte coherente. Cuando menos te lo esperas, ya aceptaste la transferencia, sólo para abrir el archivo y descubrir un autoexec.bat o algo así que es cualquier cosa menos la foto del año. Reclamas la foto y entonces pasa lo inevitable:


La última fue porque se empezó a alentar la computadora. Luego, por algún motivo inexplicable Google se borró y nada más puedes abrir un sitio de hardcore pr0n o “la página no está disponible”. Ya cuando Google desaparece de tu computadora, sabes que las cosas están realmente mal, y que el antivirus, tu amigo el nerd, tu mamá y tus compañeros de Tibia tenían razón: tienes un virus y debes formatear la máquina. Con razón no agarraba la memoria, ni encontraba mis canciones, y cada vez que entraba a Mis Documentos salía una ventana negra que decía “H4CK3D F0R |\/|-K4RN493”.

Tanto choro va para mostrar los intentos de “comunicación” que este virus o malware o como sea que le de deba llamar ha tenido conmigo. Muchos dicen que es difícil manejar una computadora. Un profe nos decía que ahora nada más hay que saber leer. Tenía razón.


Por lo que se lee aquí se puede deducir que en el mundo existe algo llamado MySpace o Facebook (nuestros expertos todavía discuten sobre ello) al que puedes subir fotos, y que todos tenemos el deber de notificar a nuestros amigos de ello. Igual parece que hay una epidemia de “jóvenes entusiastas con deseos de expresarse”, que armados con cámaras VGA de celular (porque los archivitos pesan cuando mucho 100 Kb) recorren el mundo capturando imágenes a diestra y siniestra. Lo que puedo sacar más en claro es que las lenguas se fusionan en una sola, que podemos llamar “googlingo”, el idioma de los que quieren escribir en inglés o español o cualquier otro idioma pero les da flojera aprenderlo y usan un traductor automático. Y claro, que en el internet, el idioma no importa, y una foto en MySpace es una foto en MySpace aquí y en Brasil, todo lo cual no está muy lejos de la realidad. Este tipo conoce bien a quién se dirige, pero le hace falta un curso de gramática (o más pericia al programar). Internet como ilusión es un tema más o menos común en este blog, y da para más. Tal vez haga algo especial relacionado con ello en el futuro, por aquello de que estoy cerca de poner el post 100. Mientras, gracias por leer.

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o.O

Enero 22, 2008

They’re everywere!

Yo siempre he sido reacio a usar emoticones. Razones no me faltan: a veces cuando me mandaban uno el Messenger se trababa. Al igual que el “jajajajajajajajajaja” me parecen una estupidez inútil. Eso de poner caritas, monitos y demás gif’s se me hacen una costumbre surgida por la flojera de pensar correctamente. Yo estoy leyendo tus ideas, no me importa tu cara. Si me vas a decir algo, dímelo bien. Pero hoy descubrí que esas cositas molestas sí son útiles, y mi concepción sobre la etiqueta se desmoronó. En el mundo fugaz de internet, las letras y oraciones no se comportan igual que en el plano material, donde se estampan en libros para la posteridad, por lo que se deben escoger con cuidado, pues no queremos vernos atrapados entre mares de papeles vanos faltos de significado. En Internet, las palabras vuelan como en una conversación, y el texto solo no puede dar a veces los matices que uno busca. Y siendo una conversación un fluir de ideas que no se detiene, no nos podemos dar el lujo de orlar nuestros enunciados con florituras, alegorías, un hipérbaton aquí, una alegoría acá… todo ello en un instante. Debe haber geniecillos allá afuera que lo logren, y platicar con ellos debe ser una experiencia increíblemente satisfactoria (e increíblemente críptica) pero un mortal común como cualquiera de nosotros, que sólo quiere hacer una plática como si todos los demás usuarios estuvieran frente a frente, los emoticones son útiles. Es aquí donde mi moral se resquebraja. Cuando estoy usando el chat (qué viejo se oye “chat” en 2008), no me río, no uso ningún gesto. Para mí es como estar jugando ajedrez, al cambiar una risa por un comentario sarcástico o un no entiendo por, bueno, poner eso en palabras. Yo me divierto al quebrarme la cabeza así, pero el que está del otro lado probablemente piense que está hablando con un robot del que se espera pase la prueba de Turing. Ver línea tras línea tras línea de texto inexpresivo puede ser aburrido para alguien crecido en esta era sobreestimulada. No solo aburrido: también puede parecer frío, por más que deseé hacer parecer lo que escribo como salido de la pluma de Luis de Góngora. Me disculpo por ello. En lo sucesivo usaré el :D y algún otro siempre y cuando sea conveniente, porque una cosa es usarlos y otra muy diferente es abusar:


Si se usan en exceso, cualquier plática queda reducida a un combate jeroglífico, a una variante de comunicación por feromonas, o si les gusta, a una mutación ideográfica de Newspeak. Son un complemento, generación iPod, no un estándar. Eso sí, nunca usaré un “k?”. Sería degradarme demasiado. De por sí una parte de mí (lo que creía correcto) murió hoy.

*

¿Y qué canción sería buena? Cuando tenía fotolog (sí, tenía uno, aunque nunca salió una foto mía, se los juro) ponía una recomendación musical al final de cada anotación. Ahora les dejo una probadita de un grupo que encontré de casualidad. “Little Brother”, de Art Brut. Que no se me acuse de no hacerle caso a grupos de de menos de 15 años de antigüedad.

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"Políticamente correcto"

Diciembre 19, 2007

Ese sí es un nombre

En mi casa somos unos desconfiados paranoides. Eso nos ha mantenido con vida, sobrios y sin amigos por décadas. Tal vez por ello mi fascinación con la realidad. Descubrir la verdad, tratar de dilucidar los motivos ocultos, de no dejar pasar nada por alto, leer entre líneas, cuestionar, cuestionar y cuestionar. Llegar a las respuestas, descubrir el 42. Es una curiosidad morbosa. También es un hobby muy entretenido hacer conspiraciones de la nada, darle respuestas absurdas a la vida, aunque eso es jugar con la realidad.

La semana pasada me enteré de la existencia de este documental, “El poder de las pesadillas”. Cuenta la historia de la visión ellos vs. nosotros que tanto se ha alimentado tanto del lado de los neoconservadores de Estados Unidos como del extremismo islámico. No todo es culpa de Bush ni de Osama, después de todo. Son peones de un juego más grande: el de evitar que la civilización caiga por la libertad desmedida. Sí, ambos bandos creen que demasiada libertad corrompe, y deben evitarlo, ya sea usando la fuerza del Islam o del mito de America (sin acento, obviamente) como defensora de la democracia. Una idea avasalladora que le deje al individuo bien claro un sistema de moral y que le dé identidad y propósito, cosas que la libertad individual no puede dar. Lo increíble es que estas formas de pensar salgan de personajes obscuros que muy poca gente conoce, y que circunstancias fortuitas y desafortunadas en sus vidas refuercen aún más sus convicciones. Lo que me pareció más interesante de toda esta trama no es el entramado de mentiras y temores infundados que se han ido tejiendo desde los sesentas, porque ya estamos acostumbrados a ver conspiraciones donde sea, sino la idea de que el individuo es demasiado pequeño, y de que una élite deba conducir a las masas. De verdad me impactó que haya gente que crea ese tipo de cosas aún. Los “iluminados” son los tipos más nefastos de personas (si lo sabré yo, que estoy escribiendo esto). Y algo más interesante aún, que no es necesario que una persona predique a multitudes. Basta llegar a las personas correctas. Un grupito es capaz de trastocar la historia completamente. De hecho basta sólo con una, y un instante. Una noche lluviosa, una migraña espantosa, o fijar la vista en un papelito tirado en la calle, pueden desencadenar acontecimientos maravillosos o desastrosos. Yo por eso apunto todo lo que se me ocurre, no vaya a ser que le parezca coherente a alguien correcto… Si los quieren ver, y decirme lo orate de mis conclusiones, aquí están los links:

El poder de las pesadillas I
El poder de las pesadillas II
El poder de las pesadillas III

Y los nombres: Sayyid Qutb (del lado de allá) y Leo Strauss (del lado de acá).

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Se supone que un blog es para desahogarse (está implícito)

Diciembre 7, 2007
En este momento estoy oyendo Station to Station, al raro y decadente Thin White Duke, en mi iPod nuevo, que está lleno de música varia y espectacular, y que he atinado en llamar… Thin White Duke. Les hablo desde el cómodo y bello momento que está entre haber terminado un trabajo y empezar otro. Acabo de leer en esa pantallita de dos pulgadas “El Hombre en el Castillo”, y pues, eso es todo. ¿O no? Pues no. Me siento un arribista hablando de David Bowie y Phillip K. Dick. A veces me pregunto porqué no me gusta mejor Nightwish y Anne Rice, o mejor aún, Intocable y Dan Brown, o todavía mejor, Panda y Carlos Trejo. Me siento arribista porque creo en mi pequeña y estúpida mente que soy inclasificable, lo cual es falso. Habemos muchos que nos gustan esas cosas, la música retro-elegante y los libros con tramas sobre la naturaleza de la realidad. Se llaman pretenciosos o snobs. O simplemente, si de verdad te gustan esas cosas… pues no sé, porque de verdad me gusta el rock-funk-algomas de Station To Station, y de verdad me gustó leer sobre un mundo en el que los nazis ganaron. Es sólo que no tengo nadie con quien hablar de estas cosas. Malditos vampiros: engatuzaron a la juventud con sus poderes de dominación mental. Son mas cool que un oficinista japonés buscando el significado de la vida en un talismán, y salen en más películas. Maldito emo-punk: Es más chido cortarse las venas con galletas Marías y andar gritando en dos minutos que meterse en una atmósfera tristona poquito a poquito. Esas son cosas que a los jóvenes del siglo XXI les aburren: tardan mucho en cargar. Y ya ni modo, voy a tener que lidiar con ellos. A ver, ¿alguien tiene una copia de Entrevista con el Vampiro que me preste? Yo les presto una de Dune.

(Perdón por estos balbuceos sin sentido. En el próximo, otras cosas que son mas coherentes, y menos elitistas. Y los dejo oyendo Stay)